«La gente de Dalías tiene mucho respeto al fuego y respeta las zonas de lanzamiento»

MARÍA TORRES Almería

«Precaución y responsabilidad». Es el mensaje que se lanza a vecinos y visitantes hoy, tercer domingo de septiembre, día grande del Cristo de la Luz. Está previsto quemar alrededor de 2.000 kilos de pólvora en su honor, una cifra que puede variar conforme avance el día.

En cualquier caso, sea cual sea la cifra final, las fiestas de este 2022 batirán los récords de la última década. «Las peñas coheteras han pedido más cohetes que ningún año. Nunca antes se ha quemado tanta pólvora en Dalías», asegura Fernando Pérez, gerente de Pirotecnia Alborán, empresa encargada de lanzar casi el cien por cien de los explosivos desde hace más de dos décadas.

Consciente del peligro que supone quemar en pocas horas 4.000 docenas de cohetes aproximadamente, recomienda a vecinos y visitantes que respeten las medidas de seguridad establecidas y que se alejen de las zonas de lanzamiento. Pide especial cuidado con los más pequeños y cumplir siempre con la distancia establecida. «La gente de Dalías respeta mucho el fuego, no tanto algunos visitantes que suelen restarle importancia y puede ser peligroso», reconoce el experto en esta materia.

Las peñas

Pirotecnia Alborán y Nuestra Señora del Martirio son las encargadas de dar forma al espectáculo de luz y sonido que suele acompañar al Cristo de la Luz durante su desfile en procesión. La primera trabaja para las peñas La Festivalera, La Rosa, Al Encuentro, El Cohete y Amigos de la Plaza. La segunda para la peña de La Luz.

Fernando Pérez, de Pirotecnia Alborán, lleva desde niño ligado a este mundo. Para la ocasión, Alborán fabrica un cohete característico de las fiestas en honor al Santo Cristo de la Luz con cinta verde y capucha roja. Se trata de un «cohete atómico», especialmente sonoro en el estruendo, «que es lo que gusta en Dalías». Sin desvelar detalles, nos avisa de que los cohetes y la traca tradicional de la salida y de la llegada de la venerada imagen a su santuario «será algo especial» y agradece a quienes permanecen en la plaza de Dalías hasta la madrugada para presenciar la quema del último castillo: «Su aplauso, después de tanto trabajo, es muy reconfortante».