José G. Guillén: «Quiero a mi pueblo con todo mi corazón y quiero morir aquí, donde nací»

MARÍA TORRES Dalías

«Dalías en septiembre huele a cal y galán, se convierte en el lugar más vivo y bello del mundo». El pregonero de las fiestas en honor al Santo Cristo de la Luz, José Gabriel Guillén, se deshizo en elogios hacia su pueblo natal durante la lectura del tradicional pregón. Médico de profesión, reconoció querer a su pueblo «con todo mi corazón» y confesó su firme propósito de «morir aquí, donde nací».

Admirado y respetado por su calidad humana, el pregonero eligió la canción de Serafín Alférez para romper el hielo en la noche del pasado jueves. Desde el balcón de la casa consistorial y acompañado por el alcalde, Francisco Lirola, se dirigió a sus vecinos con la «responsabilidad» y el «honor» del cargo otorgado. «Para un hijo de Dalías, no hay mayor orgullo que ser pregonero», afirmó.

José Manuel Guillén, cuya profesión le obligó a vivir fuera de Dalías durante un tiempo, disfruta actualmente de su jubilación en el municipio que lo vio nacer y crecer. Durante su discurso, aludió a la riqueza natural, cultural y lúdica de Dalías. Según puso de manifiesto, sus fiestas son un referente «comarcal, regional y provincial» y siempre han girado en torno al Santo Cristo de la Luz, a la pólvora, al Casino de Dalías y a los juegos en la plaza.

Recuerdos

El pregonero, por otra parte, tuvo tiempo para hablar de su infancia y adolescencia, de los vecinos y amigos que han formado parte de estas etapas vitales y de los juegos que han marcado su niñez como «las latillas, los forros, el puño o vaina, el aro y los trompos, pero sobre todo el fútbol». «Los días transcurrían al aire libre, callejeando, dispuesto a comer en la casa de cualquier de mis amigos donde hubiera migas», relató.

Durante las fiestas del Cristo de la Luz, la casa de sus padres se llenaba de familiares. Disfrutaba de «los caballicos», de los conciertos de la banda, de la traca, de los fuegos artificiales y, desde que cumplió los 16 años, de los bailes del Casino. «Nuestra segunda casa», definió. En estas instalaciones, antes y ahora, confluyen hasta tres generaciones diferentes para disfrutar de noches mágicas.

José Gabriel Guillén formó parte de su junta directiva cuando apenas tenía 20 años y, en su pregón, reivindicó la importancia del Casino para Dalías, donde además vivió «inolvidables noches y mejores madrugadas». Fundado en 1905, los mejores festivales de la provincia han pasado por aquí así como artistas de renombre como Paco de Lucía, Rocío Jurado o María Dolores Pradera.

Para concluir, el pregonero evocó momentos pasados en el día grande del Cristo de la Luz, cuando los peregrinos llegan al municipio «con esa expresión de felicidad en sus caras que da la promesa cumplida». Aunque confesó que el fuego le daba miedo, nunca faltó a un espectáculo. «Tras estos dos años de pandemia, en los que no hemos podido disfrutar de nuestro Cristo procesionando por sus calles, desde los terraos hemos seguido tirando cohetes y quemando bengalas, intentando revivir cada momento de su recorrido», dijo. «Este año por fin podemos acompañarlo», celebró. Será mañana, a partir de las ocho y media de la tarde, en un recorrido que partirá de su santuario para recorrer las calles de la localidad. Sin querer finalizar sin tener «un recuerdo para todos los que nos faltan», el pregonero realizó un último ruego a sus vecinos antes de despedirse entre vítores y aplausos: «Nos quiero cansaros más, solo pediros que os echéis a la calle, que llenéis el pueblo con vuestra alegría, que sigáis acogiendo a los forasteros como es nuestra tradición».