El 20 de septiembre de 1993 sigue vivo en la retina de los dalienses

El 20 de septiembre de 1993 sigue vivo en la retina de los dalienses

Varias personas anónimas arriesgaron su vida para salvar al Cristo de la Luz de las llamas

MARÍA TORRESDALÍAS

Dalías no olvida a quienes arriesgaron su vida por salvar al Cristo de la Luz aquella madrugada de septiembre de 1993. Cuando se cumplen 25 años de la restauración del templo y de la talla, la Hermandad del Cristo de la Luz ha querido agradecer públicamente a todas las personas que ayudaron a recobrar la normalidad «por su aportación humana y económica».

A las siete menos cuarto de la mañana sonaron las alarmas. La iglesia de Santa María de Ambrox comenzó a arder y un grupo de vecinos se adentró en el templo para rescatar a su Cristo. No había tiempo para esperar a los bomberos. «Me arranqué la camisa y subí rápidamente, tan rápido que me topé con la Cruz. Sólo vislumbraba llamas delante y a la izquierda. El humo me impedía ver nada», recuerda Ángel Díaz. «Todos los que entramos teníamos la misma obsesión: o el Cristo salía con nosotros o nosotros nos quedábamos con el Cristo», apostilla. Palabras que, no sólo denotan un arranque de valentía sin igual, sino el significado de la talla para Dalías y los dalienses. «Nosotros entramos a por el Cristo, pero Él nos sacó a nosotros».

No fue fácil. «Yo pensé que el Cristo se estaba quemando y había que sacarlo. También recuerdo que el techo cayó cuando salíamos por la puerta de la sacristía», apunta Victoriano Montoya. «Le dijimos al de la manguera que nos enchufara a nosotros porque ni veíamos ni respirábamos y el calor era insoportable», recuerda Ramón Sánchez. «A la voz de 'vamos a por Él' por fin logramos extraerlo y tumbarlo hacia atrás», añade José A. García.

Dicen que lo arrancaron «con el alma» y a duras penas consiguieron escapar de aquella iglesia, presa del humo y del fuego. «Si ser profesionales, no temieron en ningún momento las llamas, el intenso humo o las peligrosas tejas que continuamente caían desde el techo», subraya Ángel Benavides, bombero de profesión.

Aquella madrugada del 20 de septiembre de 1993 Dalías lloró, pero supo reponerse tan sólo un día después. El templo fue rehabilitado en 1994 y el Cristo de la Luz, también. Un cuarto de siglo después del suceso, las imágenes de aquel fatídico lunes siguen vivas en la retina de los dalienses, marcando un antes y un después.