«El hip hop es similar al trovo: es poesía e improvisación»

Adolfo García de Viana-Cárdenas es el presidente asociación Abuxarra, el alma de un festival que se celebra mañana domingo en Dalías

MARÍA TORRES DALÍAS

El folclore vuelve a unir a la Alpujarra de Granada y Almería en una sola comarca. Será el domingo en Dalías, sede del Festival de Música Tradicional Alpujarreña 2022. Con 39 ediciones a sus espaldas y casi una treintena de grupos sobre el escenario, el evento saca pecho después de una pandemia que no ha podido sepultar los cancioneros antiguos que ayudaban a aliviar las rudas tareas del campo. Al frente de esta puesta en escena, se mantiene firme la asociación Abuxarra, el alma del festival desde hace cuatro décadas. Hablamos con su presidente, Adolfo García de Viana-Cárdenas.

–A escasos días para celebrar el Festival, ¿cómo marchan los preparativos?

–Ya, con los últimos coletazos. En unos terrenos de más de 2.500 metros cuadrados, se ha instalado una carpa poligonal de 800 metros cuadrados con capacidad para más de 700 sillas y dotada de escenario, espacios para producción, presentadores y recepción de los grupos. Durante todo el día, se espera recibir a 12.000 o 15.000 personas, que suele ser la asistencia habitual. La comisión organizadora de esta edición se constituyó en enero de 2020, pero se quedó en el aire por la pandemia y se retomó en enero de este año. Actuarán 29 grupos, 15 de la provincia de Granada y 14 de la provincia de Almería. Un total de 448 personas cantarán, bailarán, tocarán instrumentos tradicionales y trovarán. Tres Grupos Infantiles de Turón, Murtas y Laujar, con unos 35 jóvenes menores de 16 años, aseguran el futuro del Festival.

–¿Alguna novedad en la programación?

–El Festival mantiene su formato habitual. Las actuaciones comenzarán a las diez de la mañana y se prolongarán a lo largo del día. El XXXIX Festival, a propuesta de la asociación Abuxarra, se dedica al alpujarreño Gabriel Bosquet Martín «por su labor y dedicación continuada en la defensa de la tradición vitivinícola de la Alpujarra, su implicación en la mejora de la calidad de los vinos y por difundir el nombre de la comarca con su trabajo». El Ayuntamiento de Dalías, por su parte, dedicará un homenaje, a título póstumo, a Pepe Criado Fernández por el trabajo realizado en la promoción del trovo.

–Más allá de la música, ¿qué otros atractivos ofrece al visitante este evento?

–Este año se puede visitar en Dalías una exposición de fotografía que repasa la trayectoria del festival y que lleva la firma de Gabriel Montes. El visitante también puede aprovechar para conocer la iglesia Santa María de Ambrox, el Museo del Padre Rubio de Dalías o el encanto de Celín. Habrá, además, una Feria de Muestras con mas de 25 expositores de productos artesanos elaborados en la Alpujarra, un 'stand' informativo del ayuntamiento de Dalías y otro de Abuxarra con publicaciones sobre la Alpujarra y recuerdos del Festival.

¿Cuál es la razón de ser de este festival de música?

–El objetivo principal es mostrar el trabajo de recuperación, transmisión y mantenimiento de la música tradicional de la Alpujarra que los grupos realizan en sus pueblos. El folclore siempre se ha transmitido de forma oral y había personas que enseñaban a tocar los instrumentos de oído. Afortunadamente todo esto a cambiado, muchos de los jóvenes que se incorporan a los grupos están en conservatorios y todo este trabajo de recuperación está recogido en el Centro de Documentación Musical de Granada, que asegura para siempre este patrimonio. Además, el festival da protagonismo a los pueblos pequeños y, gracias al apoyo de las Diputaciones de Granada y Almería y de la Junta de Andalucía, puede ser itinerante y celebrarse en los Pueblos que lo solicitan.

–En esta búsqueda constante por rescatar el folclore alpujarreño, ¿cuál es la principal fuente de información?

–Las mujeres mayores de cada pueblo. Ellos eran los que tocaban los instrumentos y ellas las que cantaban y bailaban. Hablamos de canciones que estas mujeres se las oían cantar a sus abuelas y estas, a su vez, a las suyas. Hay que remontarse cuatro o cinco generaciones atrás. La música tradicional está ligada a la faena del campo y a las fiestas en los cortijos. Se cantaban en el desgranijo del maíz, en la faena de la uva, mientras se labraba la tierra o en las trillas. De estas ultimas provienen los cantes muleros. También interpretaban, romances, canciones de conquista como el mecedor, las ruedas, las mudanzas y el robao, canciones de Ánimas y de Navidad. Sin el trabajo de los grupos de los pueblos, se hubiera perdido todo.

–¿Cómo ha afectado la pandemia a esta labor de investigación en general y al festival en particular?

–La pandemia lo ha paralizado todo durante dos años. Los grupos no podían ensayar porque, al mezclarse varias generaciones, el riesgo de contagio era grande. Abuxarra organizó dos festivales virtuales y el año pasado se hicieron dos pequeñas muestras, una en Pórtugos y otra en Dalías. La asistencia tuvo que ser muy reducida, pero sirvió para revivir los rescoldos. Gracias al contacto directo con los grupos, Abuxarra, ha conseguido romper la inercia y pese a todo, este año tenemos un Festival con una participación elevada. El festival, por lo tanto, sigue vivo.

–En este contexto, ¿cuál es el 'anzuelo' para atraer a los más jóvenes?

–Hemos comprobado que la música, los bailes y las canciones calan también en los jóvenes. En algunos grupos hay tres generaciones: abuelos, padres e hijos. Además, se ha tomado conciencia de la importancia de conservar en el tiempo este legado. Sin embargo, el trovo sí resulta más complicado. Intentamos hacer ver a la gente joven que el hip hop es similar al trovo. Es poesía urbana, pelea de gallos, improvisación. El trovo también lo es, aunque con otra métrica y poesía rural. Ya lo hacían sus abuelos en los cortijos y así se lo trasladamos. Es un reto que tenemos.

–¿Qué espera de esta edición, la que se celebrará en Dalías mañana?

–Que sea el festival de la recuperación y del renacimiento, que sea pujante y que haga que recordemos todo lo pasado, como un mal sueño. El próximo año será en Vícar. Tenemos otros 40 años por delante.

-Precisamente, este mes de agosto, la asociación Abuxarra cumple 40 años. ¿Cuál fue el punto de partida?

–En el año 1982, un grupo de alpujarreños aficionados a la música tradicional, organizó un festival de música de cuerda en Yegen y la respuesta de los pueblos de Granada y Almería fue un éxito. El trovo, que ya estaba olvidado, se recuperó. Se pensó, entonces, celebrarlo todos los años. Era fundamental, además, tomar conciencia de la importancia de ser alpujarreño, de difundir los valores que caracterizan a sus gentes, de crear ese sentimiento de unidad en la comarca, de mantener y de transmitir su folclore, su música y sus bailes. Como cualquier movimiento cultural, fue fundamental que naciera del pueblo. Abuxarra fue un movimiento que surgió del pueblo y que se ha mantenido también gracias a la ayuda de las administraciones. Los objetivos fijados en los estatutos, hoy son los mismos de entonces y la organización del Festival, se mantiene, con las lógicas adaptaciones con el paso de los años. A lo largo del tiempo, la asociación se ha consolidado por la transparencia, seriedad y vitalidad que venimos aplicando y demostrando desde hace 40 años.

–Lleva doce años al frente de Abuxarra, ¿se plantea el relevo?

–Sí. Hay que dejar paso a personas más jóvenes. Después del Festival del próximo año, daré un paso atrás. Creo que en Vícar me despediré.

–Aunque nació en Málaga y reside en Adra, 'puerta y puerto de la Alpujarra', se considera un enamorado confeso de la comarca. ¿Qué tiene de especial?

–La profundidad, luminosidad y variedad de sus paisajes, fue lo primero que me impresionó,. Luego fueron sus pueblos, su arquitectura, la integración en la naturaleza y cuando conviví y conocí la forma de ser de sus gentes. Me enganchó de tal forma, que siendo malagueño de nacimiento, me siento también alpujarreño, de sentimiento. Es imprescindible conocer la comarca pueblo a pueblo. La Alpujarra ofrece un amplísimo abanico de posibilidades que merece la pena vivirlo y disfrutarlo.