Clásicos Populares (XLIV): El Pajar

José Luis Sánchez y su mujer Encarna Alcalde se casaron en 1987 y han hecho de El Pajar un referente en el tapeo abderitano

FRANCISCO CUENCA ADRA

Llega hoy a nuestra serie de Clásicos Populares 'El Pajar, con motivo de su reapertura tras una profunda reforma. La inauguración en su actual ubicación se produjo a finales de abril de 1973, unos días después de San Marcos, como me confiesa Pepe, que me recibe en el local con su habitual amabilidad junto a su mujer.

Son casi cincuenta años ya ofreciendo su buen hacer a los abderitanos. Pero la historia de El Pajar comienza unos años antes, cuando sus padres, Juan Sánchez Fernández y Rosario Sierra Peña, abren un establecimiento en un solar familiar que anteriormente ocupaba un pajar, enfrente de lo que hoy es el bar 'Johanna', de ahí el nombre que le pusieron.

Posteriormente se trasladaron como hemos dicho a la esquina del Paseo de los Tristes con el paseo marítimo y le pusieron el nombre al negocio de 'Miramar'. Pero, prácticamente nadie lo conocía por el nuevo nombre y todo el mundo incluso en la actualidad lo llamamos 'El Paja'. Tanto es así, que como me cuenta Pepe como anécdota, ni siquiera un tío suyo supo decir a unos forasteros donde se encontraba el bar 'Miramar, pues ni ellos mismos lo llamaban así. Con el paso de los años el tema cayó por su propio peso y el establecimiento se volvió a llamar 'El Pajar', nombre que conserva hoy en día.

Durante muchos años el establecimiento contaba con un comedor en la parte interior donde se celebraban eventos de todo tipo. No era muy grande, pero algunas bodas y comuniones me confiesa Pepe que han realizado en sus instalaciones.

El matrimonio tuvo seis hijos: Juan, Paco, Rosario, Pepe, Miguel y Conchi. Jubilados los padres son Paco, Pepe y Miguel los que se quedan con el negocio durante unos años hasta que en 1992 es Pepe el que se hace con él en solitario.

José Luis Sánchez Sierra y su mujer Encarna Alcalde Martín se casaron en 1987 y han hecho de El Pajar un referente en el tapeo abderitano. Pepe no ha hecho otra cosa en su vida desde que abandonó el colegio para empezar a trabajar en el negocio familiar, y su entonces novia cuenta resignada que para poder salir a dar una vuelta tenía que ayudarles fregando platos para acabar antes. Esos eran los regalos que le hacía Pepe, comenta jocosamente. Una vida llena de sacrificio y miles de horas de trabajo han llevado al Pajar a situarse entre los establecimientos señeros en Adra a la hora de degustar sus exquisitas tapas.

En la actualidad la tercera generación ya está al pie de los fogones pues su hija Nazaret ha heredado toda la sabiduría culinaria que le ofrece su madre y juntas ofrecen a la clientela esos platos que tanto se han echado de menos durante el tiempo que han estado cerrados por la reforma que han efectuado. Han modernizado el local, pero sin perder ese poso de años y saber hacer. Cada uno de los que somos clientes tendremos nuestra tapa preferida por supuesto, pero sin duda la jibia en salsa, la pulpada, la carne en salsa son típicas de El Pajar.

A su calidad une también una gran variedad tanto de pescado fresco como de carne, lo que hace que no haya nadie que se vaya descontento. Ofrece también una amplia carta de cervezas que sirven con la temperatura perfecta. Un buen servicio, rápido, esmerado, y por supuesto, hay que destacar su situación. Pepe sabe elegir a sus empleados y los fines de semana la atención que prestan es muy agradable.

La terraza de El Paja en verano es un hervidero, al encontrarse en un lugar privilegiado en esa esquina tan transitada y dónde corre la brisa del tan cercano Mediterráneo.A los que nos gustan las barras de los bares, decir que echaremos de menos el córner que existía antes de la reforma pero todo es comprensible si tanto Pepe como su mujer y su hija van a trabajar más a gusto de la forma que está actualmente diseñado.

Simplemente desear mucha suerte a Pepe y Encarna en su nueva etapa y seguro que les va a ir tan bien como se merecen.

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