Clásicos Populares (XLIX): la Torre de los Perdigones

Francisco Cuenca dedica este artículo a la construcción más icónica de Adra

FRANCISCO CUENCA ADRA

Puede haber algo más clásico que la Torre de los Perdigones para un abderitano en la actualidad? Sin duda alguna, es la imagen más conocida de nuestra localidad.

En 1822 la casa Rein y Cía del comercio de Málaga construyó en Adra la fundición de San Andrés. Llegó a contar con 500 trabajadores y era la primera fundición de plomo de la península. Debido a la bajada del precio del plomo quebró y en 1837 fue comprada por el comerciante malagueño Manuel Agustín Heredia que la modernizó y la mantuvo en explotación hasta el agotamiento de las minas de plomo de la zona.

De este complejo formaba parte la torre de los perdigones (conocida también como la Torre Carreño). Se construyó para la fabricación de perdigones y sus medidas son: 44 m de altura, 7,5m de diámetro en la base y 4,45m en la cúspide. En el interior tiene un pozo de 12m de profundidad y 1,9m de diámetro. Antes de su reforma de 1984 tenía una escalera de caracol de piedra adosada a los muros. En la torre pueden observarse tres tramos, el primero de mampostería con revoque de mortero de cal; el segundo es de ladrillo visto y al igual que el primero tiene forma de tronco de cono. El tercero y último es de forma cilíndrica y en él había un pequeño horno para fundir el plomo del que se hacían los perdigones. Tiene cinco huecos en altura que formaban cuatro plataformas, con balcones a los cuatro vientos y sus correspondientes barandas de hierro. Los balcones eran de madera y servían para regular el paso del aire que enfriaba los perdigones en su caída. Los perdigones que se extraían del pozo de la torre eran calibrados, seleccionados y seguidamente empavonados (llevados al pavón para almacenarlos).

Estos datos los he obtenido de la prestigiosa revista Farua en un artículo que firma José Antonio Martín Rodríguez (conocido por todos como Pepe Martín).

Además de las características técnicas, la Torre de los Perdigones para Adra es mucho más. Es difícil encontrar alguien que no se haya fotografiado con la torre de fondo, o que haya jugado de niño por sus alrededores. La torre de los perdigones se yergue enhiesta y poderosa en la entrada de poniente de Adra conservando en su falda los refugios de la guerra que le proporcionan aún más valor.

Sin duda es nuestro emblema, y figura en muchos escudos, insignias, y da nombre a peñas flamencas, al premio más prestigioso que otorga nuestro ayuntamiento, y destaca por su altura entre todos los edificios. Adra es pueblo de torres, ya que durante el siglo XIX fue pionera en la industrialización y dan fe de ello las torres de la Azucarera, la de las Conservas, y como no las otras secundarias del complejo de San Andrés, la Torre del humo y alguna más peor conservada. Además contamos con el torreón de Guainos (mucho más antiguo por supuesto).

Es una pena que solamente queden la Fabriquilla del Vinagre y la torre de los perdigones del complejo. Hoy en día la casa grande, como se conocía al edificio principal, sería visita obligada para los que acuden a nuestro pueblo o incluso podría ser sede de algún establecimiento hotelero, o de algún museo de la revolución industrial.

Actualmente se puede visitar la torre y subir a la máxima altura desde donde encontramos unas vistas espectaculares del puerto y de todo el pueblo. Cuando aparece Adra en alguna publicación, en un porcentaje muy alto se verá la torre de los perdigones. Cuando uno se va fuera a vivir y llega a Adra, lo primero que ve es la torre de los perdigones y proporciona una gran alegría encontrarte ya en nuestra tierra.

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