Listas Abiertas

Listas Abiertas

Artículo de opinión escrito por Francisco Cuenca, colaborador de IDEAL Adra&Alpujarra

FRANCISCO CUENCAADRA

Cuando uno vota en unas elecciones generales, lo hace en clave de partido, es decir, les da su confianza a unas siglas, un programa, una forma de entender la política y la vida. Eso es lo que hemos hecho hace pocas fechas todos los que hemos acudido a votar en el mes de abril. Pero cuando votamos en unas elecciones municipales la cosa cambia.

Por ello, me considero defensor de las listas abiertas, sobre todo en municipios que no son muy grandes (se podría poner el límite en 50.000 habitantes u otra cantidad de población). En los pueblos votamos más a personas que a partidos o siglas. No se entiende que para las elecciones del Senado existan listas donde podemos votar a políticos de distintos partidos y no ocurra lo mismo cuando votamos en los ayuntamientos. Seguramente habrá mucha gente que tenga argumentos en contra, principalmente los grandes partidos que serían los más perjudicados.

A mí me gustaría poder elegir a todos y cada uno de los candidatos que yo considerara preparados y dispuestos a dar lo mejor de sí mismos por Adra. Esto conllevaría votar personas de distintos partidos. Tendríamos que hacer 21 cruces en las personas que eligiéramos. Si a mí me parece buen candidato el quinto de una lista, el octavo de otra, y los tres últimos de otra, debería poder elegirlos. Por supuesto, si a mí no me gusta un candidato de un partido con el que pueda simpatizar, no tengo por qué tragármelo. Además, esto no quitaría la posibilidad de votar en clave de partido para todo aquel que los desee, ya que se podría votar a las 21 personas de un mismo partido.

De esta forma, mucho más democrática a mi entender, resultarían elegidos concejales las 21 personas más votadas, independientemente de las posiciones que ocupen en las listas electorales de los partidos. Para elegir alcalde ofrezco dos posibilidades, la primera elegir a la persona que individualmente haya conseguido más votos, o elegirlo mediante votación de los 21 concejales electos. Los grupos políticos obtendrían concejales según las personas que presenten en las listas y no por pertenecer a los aparatos de los partidos. Claro, que esto no gusta a los más poderosos, pero de alguna forma tendremos que poder reivindicar la verdadera política municipal.

También eliminaríamos las luchas internas de los partidos para aparecer en los primeros lugares de las listas para poder resultar elegidos. Daría un poco igual el lugar en el que aparece un candidato, ya que si es una persona válida resultaría electo independientemente del lugar que ocupara. Habría luchas internas, pero para entrar en las listas, pero no tanto por los lugares. Aunque siempre sería mejor estar en los primeros lugares, no sería determinante para tener la posibilidad de obtener más votos que otros de lugares superiores. Extirparíamos de la vida política a algunos (por desgracia no a todos), trepas que solamente buscan notoriedad, y resolver su vida durante algunos años. Quedarían retratados los que yendo en buenos lugares de las listas no consiguieran los votos necesarios para ser concejales.

Algunos opinan que las listas abiertas solamente conseguirían que el ayuntamiento fuera una jaula de grillos, pero, al fin y al cabo, todas las personas elegidas pertenecerían a una candidatura, y, por tanto, cada partido obtendría un número de concejales acorde con los votos de los ciudadanos. Esto proporcionaría que las posibles alianzas en el consistorio serían posiblemente las mismas con o sin listas abiertas, pero lograríamos que las personas que pactan o gobiernan son los más queridos y apreciados por los ciudadanos. Y seguramente, los más preparados y con más sentido común para llevar las riendas de la política municipal con éxito. Probablemente este artículo caerá en el olvido, pero si he logrado que alguna persona reflexione sobre el tema de las listas abiertas en las elecciones municipales me doy por satisfecho.

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